Este gobierno actual tiene por costumbre adjudicarse logros que sólo son visibles a través de sus ojos o, cuando menos, perceptibles sólo para los iniciados en el fino arte de creer mentiras.
Entre estos últimos se encuentra la tan mentada, pero poco vista distribución de la riqueza y la homogeneidad de todos ante la ley.
Tanto Kirchner como su primera dama, entonces, y actual presidente Cristina, se ufanaban y ufanan constantemente de gobernar para los desposeídos, en un burdo intento por rememorar las célebres frases de la primera dama por antonomasia, que no fue otra que Eva, cuando se dirigía a sus “queridos descamisados”.
En este desesperado intento por igualar, la pareja patagónica a perdido noción de dirección, ya que en lugar de igualar para arriba se han empeñado, con demasiado éxito desgraciadamente, en igualar para abajo.
Una queja común y por demás antigua es la que expresa la indignación popular ante la diferencia que hace la justicia respecto a los crímenes financieros o los casos emblemáticos de corrupción gubernamental, respecto de los crímenes comunes perpetrados por las clases menos pudientes.
Justamente ayer fue sobreseído el buque insignia de la corrupción kirchnerista, Enrique “Pepe” Albistur, quien durante muchos años manejó con absoluta libertad los más que cuantiosos fondos que el estado nacional destina a la publicidad. A pesar de que las denuncias son muchas; de a una, el ex secretario va alivianando su carga y se aleja cada vez más de su merecido traje a rayas.
Quizás ésta sea la razón detrás de la paupérrima situación de la seguridad a lo largo y ancho del país, ante la evidente impunidad con que se desarrollan los crímenes de guante blanco; ahora los otros, los crímenes violentos y comunes son merecedores del mismo tratamiento.
En este mundo del revés en que se ha convertido Argentina, se ha igualado par abajo, hora todos los crímenes sin excepción son perpetrados con tranquilidad ya que el castigo parece haber sido erradicado por completo.
Esto que la mayoría de los habitantes de este suelo indigna a más no poder, no deja de ser coherente con la política implementada desde hace años por este gobierno, ante la necesidad de igualar, han optado por dejar hacer, no vaya a ser cosa que en un futuro no tan lejano, los que terminen midiéndose el traje a rayas sean los mismos Kirchner.



