Errores propios de la ignorancia

anibal-jovenPor todos los que habitan las tierras comúnmente llamadas interior, es conocido el tremendo esfuerzo y trabajo que significa llevar adelante la actividad agroindustrial, actividad sin feriados, con calendario estricto, supeditados a los caprichos del tiempo y en estos últimos años compartiendo el negocio con el peor de los socios, el que se lleva siempre parte de los beneficios pero nunca esta para sobrellevar las pérdidas.
Las retenciones leoninas impuestas por este Ejecutivo nacional hambriento de divisas con las que sostener el aparato partidario que los mantiene en el poder se ha transformado en el peor de los compañeros de inversiones, prestos a llevarse su tajada pero renuentes a colaborar con las pérdidas.
Esta asfixia que ahoga al sector desde hace años está amenazando no solo la competitividad histórica del campo, sino la misma supervivencia de lo que a todas luces es el motor productivo del país.
Atentos a las necesidades de una inmensa parte de la Argentina, el arco opositor a prestado oídos y ha llegado a un acuerdo con los que diariamente trabajan la tierra con el objetivo, no solo de mantenerlos existiendo, sino brindarles las condiciones para crecer, ya que si el campo crece, crece el país.
Aníbal Fernández, fiel a su estilo, ha despreciado un acto político como el que tuvo lugar en la Sociedad Rural Argentina en estos días pasados, en donde la Mesa de Enlace en pleno junto a representantes de distintas fuerzas políticas nacionales anunciaron un plan plausible con el objetivo de asegurar la producción agrícola en el presente y con un ojo puesto en el futuro.
Es probable que la matriz del problema de Fernández para entender de que se trató dicha reunión es su desconocimiento absoluto de lo que es en realidad trabajar, ya que es un hombre que se ha dedicado a la política desde muy joven, pasando estos años por distintos puestos con diferentes niveles de éxito, más que vivir de su trabajo Fernández ha vivido siempre del trabajo ajeno, es por eso que no cabe en su cabeza el dejar de hacerlo ahora.
Todo este mal llamado modelo se basa en exprimir el esfuerzo de todos aquellos que a través del trabajo engrandecen al país para repartirlo de una forma arbitraria y mezquina, probablemente la mayoría de los ciudadanos del país estarían prestos a pagar impuestos si percibieran al menos por un segundo que sus exacciones tienen un destino mejor que el mero despilfarro irracional enfocado a mantener un sistema por demás viciado.
Las retenciones de la soja no se destinan a pagar el sueldo de maestros, sino al mal llamado fútbol para todos, las retenciones del maíz no pagan los insumos hospitalarios sino los subsidios oscuros a los amigos del poder.
El desconocimiento demostrado por el jefe de gabinete no es en ningún caso una disculpa, sólo una demostración fehaciente de que la plata, al menos él, no la hizo trabajando.
Ricardo.g.medrano@hotmail.com

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