El momento central del emotivo acto fue la lectura del comandante Enrique Hintze de las palabras enviadas por el Director Nacional de Gendarmería, Comandante General Héctor Bernabé Shenone, con motivo del nuevo aniversario de creación de la fuerza, fueron leídas por el Jefe del Escuadrón Seguridad Vial Rafaela de Gendarmería Nacional, Comandante Don Enrique Alejandro Hintze.
“Conmemoramos hoy el 72º Aniversario de la creación de nuestra querida Gendarmería Nacional Argentina, e inmersos en el contexto histórico que nos brinda el Bicentenario de la Revolución de Mayo, rememoramos y plasmamos en el presente aquellos ideales que nos consagraron como Patria libre en hermandad con la región, a la luz de valores de nuestro prócer distintivo, el General Don Martín Miguel de Güemes.
Efectivamente, en un día como hoy del año 1938, el Congreso de la Nación sancionaba la Ley 12.367 que disponía la creación de nuestra institución. Por esa época, el estado debía reafirmar su presencia en los entonces territorios nacionales garantizando la seguridad de sus pobladores, amenazada por peligrosos delincuentes que asolaban los núcleos urbanos y el ambiente rural. Esa fue la razón por la cual se creó nuestra institución como una policía militarizada federal, tal cual lo establece la norma de creación.
Con el correr de los primeros años quedó demostrado que la labor de la Gendarmería Nacional no se limitaría a la función policial, sino que por el contario, el quehacer institucional se multiplicó, ocupándose los gendarmes de abrir caminos, enseñar a leer y escribir, brindar servicios públicos esenciales y asistencia médica.
Aquellos primeros tiempos que hoy evocamos no fueron fáciles. Las condiciones de vida de los territorios nacionales eran muy precarias, y los gendarmes junto a sus familias, verdaderos colonizadores de la época, debieron afrontar severas carencias.
Ese escenario inicial contribuyó a forjar el perfil del gendarme, quien a fin de superar limitaciones, debió investirse de un cúmulo de virtudes que en su conjunto constituyen el plexo de valores que caracterizan a la profesión: templanza, coraje, honradez, hombría de bien, obediencia, responsabilidad, energía, corrección, respeto, solidaridad, habilidad y espíritu de cuerpo, entre otros, son conceptos que definen la esencia del gendarme.
Con el correr de los tiempos, la institución ha experimentado constantes modificaciones en cuanto a su dependencia, misión, funciones y ámbito de actuación.
Haciendo un breve raconto en el tiempo, Gendarmería Nacional pasó de ocupar exclusivamente los territorios nacionales a ser la fuerza federal con jurisdicción en la zona de seguridad de fronteras a lo largo de todo el territorio nacional.
Luego se cubrieron objetivos estratégicos como represas, centrales atómicas, puentes y túneles interjurisdiccionales entre otros.
No estuvo ausente nuestra fuerza en la guerra de Malvinas. El 28 de mayo de 1982 el Escuadrón Alacrán ponía pie en nuestras islas y cumpliendo heroicas misiones de combate, fecundaron el suelo malvinense con sangre de gendarmes, cuyo sacrificio evocamos en forma permanente.
Desde el año 1991 Gendarmería Nacional trascendió los límites de nuestro territorio al participar por primera vez en una misión de paz internacional, en el marco de las Naciones Unidas en la República de Angola.
En este ámbito de actuación, de apoyo a la política exterior de la Nación, han ofrendado sus vidas miles de gendarmes argentinos en diversas circunstancias y en distintos puntos del mundo. Cabe mencionarse, por ser un hecho reciente, fresco aún en el recuerdo de la sociedad, el deceso de quien en vida fuera el Cabo Primero Gustavo Ariel Gómez. Este joven suboficial falleció el último 13 de enero a su corta edad de 32 años durante el trágico terremoto ocurrido en la República de Haití. Entre las últimas funciones asumidas por nuestra fuerza, podemos mencionar el apoyo en seguridad ciudadana a policías locales, en especial en la provincia de Buenos Aires, de Mendoza, y la seguridad vial en los distintos corredores interjurisdiccionales, gran desafío por su importancia y magnitud; función ésta que se viene desarrollando en perfecta coordinación con la Agencia Federal de Seguridad Vial dependiente del Ministerio del Interior.
Hubiera resultado imposible asumir estos nuevos desafíos en materia de seguridad de no haber sido por la decisión del Gobierno nacional, en relación a la dotación de recursos humanos y medios logísticos de calidad y cantidad suficientes. Al respecto, cabe citarse que la planta de personal que durante la década de los ´90 y principios de la presente había sufrido un virtual congelamiento, comenzó a incrementarse merced a las políticas implementadas pasando de 17.500 efectivos en el año 2003, a 27.800 gendarmes en la actualidad, obteniéndose un crecimiento del 59 por ciento.
En lo que a recursos logísticos concierne, sin intención de hacer una larga relación de los efectos recientemente adquiridos, merece mencionarse la dotación por parte del Gobierno nacional de una importante cantidad de automóviles y motocicletas de última generación destinados a la Seguridad Vial, la renovación total del parque de helicópteros, aptos para rescates en montañas y luchas contra el narcotráfico, y la incorporación de un nuevo avión, apto para evacuaciones sanitarias a disposición de las poblaciones de nuestro extenso territorio.
A lo largo de la trayectoria de Gendarmería, también ha cambiado la relación con instituciones amigas de países vecinos, y otrora se limitara a meros formalismos.
En la actualidad, esta relación es una verdadera mancomunidad de ideas y trabajo objetivo con excelentes resultados en la lucha contra la delincuencia transnacional, moderna en sus distintas modalidades, llámese terrorismo, narcotráfico, trata de personas, contrabando y conexos.
La conciencia de cooperación resulta también indispensable para interactuar ante catástrofes naturales ocurridas a uno o a ambos lados de los límites internacionales. Esta necesidad nos ha llevado a estrechar vínculos con Gendarmerías y policías de la región, del continente y extra continentales, sin perjuicio de las excelentes relaciones que nos hermanan con las restantes fuerzas armadas de seguridad y policiales de nuestro país.
Como se ha dicho, el devenir histórico ha marcado a Gendarmería Nacional Argentina como una institución en permanente mutación, acorde a las circunstancias de cada época, adquiriendo una versatilidad tal que la sociedad la ha conceptuado como una fuerza todo terreno.
Sin embargo, la nota distintiva que se mantiene desde nuestros orígenes a la actualidad, es la calidad de los hombres que visten el uniforme verde gris. Esa calidad se sintetiza en los valores que nuestros pioneros quisieron acuñar, valores estos que forman parte de una disciplina de fondo, que es el medio indispensable para actuar, eficaz y eficientemente en cada misión que se nos impone.
Pero la referida disciplina de fondo resulta insuficiente si no se complementa con una disciplina formal, que por el hecho de su formalidad no implica que resulte superflua. Esa disciplina de las formas surge de una serie de norma reglamentarias y de buenas costumbres que caracterizan al gendarme, y lejos de distinguirlo de sus semejantes, lo convierten en ejemplo a seguir.
El buen uso del uniforme, la buena postura, el lenguaje, los modales, la corrección en el trato intra y extra institucional, eran cuestiones que se daban por sentada en los primeros años de nuestra fuerza.
Con el correr de las épocas, frente al progreso vertiginoso que nos ha dotado de medios humanos y materiales, inimaginados tiempo atrás, la relación humana se ha visto afectada por usos o vicios de la modernidad.
Así, el empleo masivo de la tecnología, que por un lado salva vidas, acorta caminos y nos permite abordar conocimientos de las más diversas materias, ha encerrado al ser humano en sí mismo, llevándolo a dejar de lado cuestiones tan importantes como el correcto empleo del lenguaje oral y escrito, las normas de cortesía y modales en general.
Por ello, insto a los más antiguos de las distintas jerarquías, para que inculquen en los más jóvenes, valores de fondo y cuestiones formales que adornaron a nuestros antecesores.
A los más jóvenes, háganse receptivos de las enseñanzas que les transmiten sus mayores.
A quienes hoy nos acompañan, vaya en nombre propio y de toda Gendarmería Nacional, nuestro sincero agradecimiento por su participación, la cual facilita el accionar diario institucional.
A todos los hombres y mujeres gendarmes, uniformados y personal civil, a riesgo de resultar reiterativo remarco que conceptos como templanza, coraje, honradez, hombría de bien, obediencia, responsabilidad, energía, corrección, respeto, solidaridad, amabilidad y espíritu de cuerpo, son los instrumentos de que se valieron nuestros antecesores para arribar con éxito a su meta, y que deben proyectarse a nuestro presente y al de nuestros sucesores, asegurando un futuro venturoso, sustentando el profesionalismo, el trabajo, los valores ya enunciados, y nuestra Fe cristiana e invocando a Dios y a nuestra patrona la Virgen del Luján, le demando: Gendarmería Nacional Argentina, subordinación y valor”.
Buenos Aires, 28 de julio. Héctor Bernabé Sheone, Comandante General, Director Nacional de Gendarmería.
