En este caos que llamamos país hay ciertas cosas que preocupan más que otras, si bien el futuro del teatro independiente preocupa a ciertas personas, a muchas más desvela la ola de inseguridad que azota las calles de casi todas las ciudades argentinas, cuestión de prioridades que le dicen.
Con la cercanía de las elecciones presidenciales del 2011, el oficialismo pasó de minimizar este flagelo calificándolo de “sensación” a pesar de los miles de afectados, a declarar que la inseguridad como tal no sólo es un serio problema, sino que está bien alto en su lista de prioridades.
Cuando los comicios se avecinan, la insensibilidad demostrada durante largo tiempo parece que se desvanece con la única intención de volver a convencer a todos esos votantes que se sintieron, con razón, olvidados. Pero desgraciadamente no se trata más que de un engaño orquestado con el único fin de cortejar, todo queda reducido a palabras, bonitas, pero palabras al fin.
Dentro de todas las barbaridades que el oficialismo se ha negado sistemáticamente a reconocer en lo referente a los casos de inseguridad, la sociedad se ha visto conmovida por el caso Píparo, donde una mujer embarazada fue fusilada después de una salidera bancaria, causando no sólo una delicada situación de salud para la madre, sino también la muerte del nonato que aunque luchó por sobrevivir, pereció en el intento.
El pasado miércoles, ante la alarma social por el caso antes mencionado y varios más que tuvieron lugar antes y después del mismo, la oposición trató de legislar sobre el tema para incrementar las garantías para aquellos ciudadanos que acuden a las entidades bancarias a retirar dinero, pero el oficialismo se negó a dar quórum y la jornada legislativa no tuvo lugar.
Poco tardó el diputado kirchnerista Agustín Rossi en salir a vociferar que es obligación de la oposición lograr el quórum, ellos no están obligados a hacerlo.
Cabe destacar que lo que se quería tratar era un tema sensible y preocupante para todos, la finalidad de la sesión era lograr mejorar las medidas actuales que evidentemente no funcionan, no se trataría el impuesto al cheque, ni la coparticipación ni siquiera las retenciones, es por eso que no se explica la trivial casi estúpida respuesta del diputado oficialista.
Para todos los inocentes que compraron el cambio de posición del kirchnerismo en este tema, no tiene más que ver la diferencia que existe entre las declaraciones lanzadas al viento y las acciones diametralmente opuestas al discurso.
Desgraciadamente el terrible problema que aqueja a la sociedad, que llena de dolor y muerte a miles de familias, no será resuelto con palabras bonitas ni con gestos de consternación, se solucionará con trabajo y dedicación, sólo falta ahora que el oficialismo lo comprenda, que deje de lado su mezquindad y permita que los que quieren hacer algo al respecto, por lo menos, lo puedan hacer.
Ricardo.g.medrano@hotmail.com



