En su edición de la víspera de ayer, CASTELLANOS realizaba una crónica referida a la realización de los carnavales rafaelinos, que como se sabe, fueron interrumpidos por una feroz lluvia.
El cronista asignado a tal cobertura, mientras se retiraba, pudo observar el intenso trabajo que realizaba Control Público para logra la desconcentración de las ocho mil personas que habían concurrido al corsódromo de la manera más rápida y ordenada que se pudiera. Es por eso que luego de describir lo poco que se pudo ver desde lo netamente artístico se hizo un apartado contando en pocas líneas la eficaz labor efectuada por los agentes municipales ante la inesperada situación.
En la mañana de ayer a poco de comenzar la actividad diaria, llega a la redacción de este medio un correo electrónico de un lector en el cual en pocas palabras resumía lo narrado por CASTELLANOS. Además en el mensaje había una fotografía. La misma que usted puede ver al pie de esta nota. Una agente de Control Público trabajando en medio de una descomunal lluvia aportando lo suyo para ofrecer tranquilidad a la sociedad.
En su carta el lector se disculpaba por la calidad de la imagen, que había tomado con su celular, pero se sintió motivado a enviar “la prueba fehaciente” de lo publicado por este Diario. El hecho es simple, pero inmensamente valorable. En primer lugar, un ciudadano como cualquiera observa una situación que considera destacable, la retrata y la difunde como queriendo manifestar “esta es la gente que yo quiero para mi ciudad”. En segundo término, lo ya descripto, una agente municipal poniendo un poco más de lo que hay que poner para cumplir con su trabajo y de esa manera aportar para una calidad de vida mejor para todos.
Bien vale agregar que al cronista de este Diario le consta que el esfuerzo del personal de Control Público fue parejo y cualquiera de ellos merecería estar en tan simbólica fotografía. Desde CASTELLANOS hemos sido críticos de errores continuos que esta área comete y entendemos que hay que subrayarlos para que sean corregidos. Desde el manejo político sin profesionalidad alguna hasta la anarquía reinante que fue “construida” en los últimos ocho años durante La Gestión del NO y por supuesto heredada por la actual administración.
Pero es bueno resaltar estas primeras señales de una nueva etapa que sin lugar a dudas busca diferenciarse de la anterior con las armas que todos conocemos trabajo, honestidad y esfuerzo. Cuando desde el esta do se piensa en la gente, ésta lo percibe inmediatamente, lo reconoce y los pone como ejemplo a seguir. Como es el caso de este lector que no quiso que un hecho de este tipo pase inadvertido.
Algo está cambiando y esto ya no son solo palabras. Los ciudadanos lo ven a la vuelta de la esquina.



